Nunca estuvo Hawai tan lejos del mar como esta tarde.
El sol va cayendo lentamente detrás de las casas que rodean el camino, y puede brillar, brilla sin que apenas alguna nube deshilachada tape u ofusque su esplendor.
Nunca estuvo tan cerca Hawai del continente, en esta carretera perdida caminante, caminando a alguna parte; dejar el este en el oeste, el norte en el sur, y el polo cerca, tan cerca que duele olerlo.
Y si saltara de mi vehículo a la carretera lineal, no vería el mar sino un océano de verde soledad, de golpes en el asfalto, de líneas definidas y señales que no me indicarán, no me ayudarán a saltar a tierra a buscar la torre soleada donde cada tarde podría fundirme con el reflejo humano del sol y brillar en él...
Pero ¿qué es Hawai sino alguien que pierde su equipaje y su corazón en trocitos tras ella? Hawai sueña pero aún es una iSOLA.
(Isola: isla en italiano)
sábado, 14 de febrero de 2009
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